domingo, 8 de febrero de 2026

🏔️ NO VUELVO A LOS DOLOMITAS.

Después de catorce viajes a Dolomitas, y cuando crees que ya lo has visto todo, los Dolomitas te guiñan un ojo y te susurran: “vuelve, que aún no has empezado a descubrirme.”

 

 

 

Por Tònho Porras, Esquí-Ando con Tònho

Los que nos atrae de esquiar en el maravilloso mundo de los Dolomitas: descensos impresionantes y excursiones de esquí de valle en valle. Hay algo que nunca cambia: el placer absoluto de esquiar entre estas impresionantes montañas, ver desde el fondo de los valles las escarpadas paredes rocosas que se recortan contra el cielo azul, la amabilidad de sus gentes... 

Al final de cada jornada encontraréis los datos más relevantes, así como el enlace al vídeo donde podréis ver con más detalle todo lo que os cuento.

En marzo de 2025 decido volver a los Dolomitas tras dos años sin pisarlos y reservo un apartamento para enero de 2026. Comento el plan a Mikel, mi compañero de esquí de las últimas cuatro temporadas; a Luís, que vino el año pasado a Serre Chevalier; y finalmente se suma Ángel, que viaja con nosotros por primera vez y que, además, nunca ha esquiado en los Dolomitas.

A las 13:00 del viernes, 16 de enero,  salimos de Vitoria rumbo a Corvara in Badia: 1700 km casi íntegros por autopista, salvo los últimos 60. Hacemos noche cerca de Nimes y continuamos el sábado temprano. Poco antes de Niza se incorpora Ángel. Tras dejar la autopista pasada Bolzano, nos adentramos en las montañas y hacemos una breve parada en Ortisei para ver las esculturas de luz y hielo del río. Superamos el Passo Gardena (2121 m) y llegamos por fin a nuestro destino: Corvara, y la Residence Mugun, donde nos instalamos.

 

Aunque las fotos puedan engañar, nieve había, y mucha, en kilómetros y kilómetros de pistas perfectamente preparadas, la mayoría con nieve producida. Como novedad, esta temporada es obligatorio el uso del casco para todos los esquiadores en Italia, sin importar la edad, además del seguro de responsabilidad civil vigente desde 2022.

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1er. día - Sella Ronda

Es domingo, se prevé nublado, pero hay relieve. Como habíamos programado, iniciamos el recorrido de la Sella Ronda en sentido agujas del reloj, nuestra primera bajada es por la maravillosa e impresionante pista Boé. Remontamos y descendemos por varias pistas hasta llegar al valle de Arabba (1602 m) desde donde subimos tres veces a Porta Vescovo (2478 m) para disfrutar de sus pistas de casi 900 m/des. Con la sonrisa y goce en el cuerpo continuamos para llegar al Passo Pordoi (2239 m) y, por el nuevo telecabina Belvedere pasar por Val di Fassa, subir hasta el Passo Sella (2244 m), bajo las impresionantes montañas del Sassolungo y llegar a Val Gardena. Varias pistas y remontes por este valle nos llevan hasta una de las pistas emblemáticas, la Ciampinoi que nos desciende hasta la población de Selva y, desde aquí subimos, hasta el Passo Gardena. Hemos llegado a Alta Badia, el valle donde estamos alojados. Una buena bajada nos lleva hasta Colfosco, un pueblo antes de llegar a Corvara, aquí nos quedamos esquiando en sus pistas hasta última hora. Una vez cerrada la vueta de la Sella Ronda y finalizada la jornada de esquí, la rematamos con un buen Borbadino. De vuelta al apartamento cambiamos la ropa de esquí por el albornoz para relajarnos en el Spa. Cena, comentar la jornada, organizar la siguiente y a dormir que somos de madrugar.

Distancia esquiada:56,7 Km Total: 97,6 – Desnivel:10.090 - Tiempo: 06:54

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2º día – Pozza di Fassa, en Val di Fassa.

Después de un buen desayuno, nos enfundamos el traje de esquí, bajamos al guarda-esquís, nos colocamos las botas, el casco y los guantes bien calentitos, con los esquís al hombro nos dirigimos a la telecabina Boé. Todavía resta alguna nube en el cielo que a medida que vamos ascendiendo van quedando por debajo nuestro para hacer unas bonitas fotos.

Volvemos a pasar por Arabba para subir, otra vez, a Porta Vescovo y saltar por Belvedere a Val di Fassa, donde dedicaremos el día. Tres pistas nos atraen principalmente de este valle, que son: Ciampac, Panorama y Vulcano. Varias pistas no llevan a la población de Alba, ascendemos por la telecabina Ciampac y nos hacemos su pista homónima. Volvemos a subir y por dos telesillas alcanzamos otros dos collados para descender por pequeños valles elevados. Tenemos unas vistas sublimes de unas impresionantes montañas y, no sabemos, si disfrutamos más del paisaje o del esquí mientras descendemos la pista roja Panorama, de 5100 m, hasta llegar a la población de Pozza di Fassa. Subimos para, ahora, descender por la mítica pista negra Vulcano. La energía aquí es palpable: se siente la energía explosiva, al igual que el antiguo volcán que da nombre a esta pista. En cuanto coges el desvío para entrar en la Vulcano, la pista se vuelve rápidamente técnica, con una serie de paredes empinadas y pendientes que alcanzan hasta el 58 %. Mientras tanto, el impresionante e indómito panorama de Cima Undici y Cima Dodici te acompaña constantemente. Hacia el final, la pendiente se suaviza, guiándote suavemente de regreso al pueblo de Pozza.

Iniciamos el regreso por donde hemos venido hasta Alba, repitiendo la pista negra Ciampac. Hacemos unas bajadas por la zona de Belvedere, pasamos por Arabba, saltamos el Passo Campolongo, llegar hasta Corvara, subir Boé y Vallon para acabar la jornada de esquí con una bajada de más de 1000 m/des.

Volvemos al apartamento, no si antes habernos tomado un Bombardino, albornoz, spa, cena y a soñar con lo que hemos disfrutado hoy y mañana.

Distancia esquiada:60,7 Km Total: 100,4 - Desnivel:11.406 - Tiempo: 07:36

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3er día – La Marmolada.

Nos vamos desperezando, el cielo va clareando y hacemos la rutina mañanera. Mientras se despeja la entrada de los ansiosos como nosotros a la telecabina, nos tomamos un “café macchiato” para acabar de despejarnos.

Los remontes y pistas nos llevan a Arabba y, desde aquí, buscamos el Passo Padon (2300 m) para descender directamente los 924 metros de desnivel hasta llegar a Malga Ciapela (1446 m) y, desde este punto, subir a la Marmolada. Entramos directamente, sin cola alguna, en la estación del teleférico. Son tres teleféricos continuos los que superan los 1823 metros de desnivel, en 15 minutos, hasta Punta Rocca (3269 m). Una vez arriba, el panorama desde la terraza es increíble, con unas vistas de 360º que no se las salta ninguna cámara o móvil. Descendemos unas escalinatas para adentrarnos en la “Grotta della Madonna delle nevi in Marmolada”, visita obligatoria para creyentes y no creyentes.

Salimos del edificio-estación para descender los 10 Km. con sus 1823 metros de desnivel. Sin apenas gente en pistas, con una nieve increíble y si detenernos (una simpa) vamos bajando encadenando giros largos unas veces, cortos otras hasta llegar nuevamente a la parte inferior del teleférico para volver a repetir. En la subida, entre el segundo y tercer teleférico, paramos a tomar un chocolate, que no sé por qué tenía, sabor a ron (este Ángel…). La bajada no la hacemos hasta abajo, un poco antes tomamos un telesilla que nos devuelve hasta el Passo Padon y a Arabba. Desde aquí decidimos volver a Corvara haciendo la Sella Ronda en sentido horario, pasando por los Passo Pordoi y Sella, hasta llegar a Selva di Gardena para hacernos una de las pistas más evocadoras de la Sella Ronda, la Dantercepies que desciende, otra vez, hasta el pueblo de Selva. Con la telecabina Dantercepies subimos hasta Passo Gardena y una larga bajada nos devuelve hasta nuestro punto de partida por la mañana.

La rutina apre esquí nos lleva a hacer nonó

Distancia esquiada:59,4 Km Total: 94,3 - Desnivel:10.107 - Tiempo: 07:49

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4º día – Cinque Torri - Lagazuoi.

Me despierto y, lo primero que hago, miro por la ventana para contemplar como las primeras luces del día iluminan la cumbre del Sanssongher (2665 m), la montaña que preside Corvara. 

Hoy, el primer remonte que cogemos es la telecabina de Col Alto. Queremos llegar pronto a Armenterola para ser de los primeros en coger el taxi (5€/pers.) que nos remontará hasta el Passo Falzarego (2105 m) y, desde aquí, descendemos hasta las pistas de Cinque Torri. Varios descensos por estas bonitas pistas y, de vez en cuando, elevando la vista para recrearnos de la sobrecogedora Tofana di Rozes (3225 m) frente a nosotros. Cómo no, no faltan las fotos a los pies de Cinque Torri, un rincón salvaje y espectacular. Emprendemos la vuelta pasando por Croda Negra hasta llegar, de nuevo, a Falzarego y subir por el teleférico hasta Lagazuoi. Cómo no, contemplar las vistas desde la terraza y empezar un descenso que es una pasada: nieve perfecta, vistas enormes y un entorno que impresiona desde el primer momento, incluida la cascada de hielo y el clásico tiro de caballo al final de la pista, que da un toque único a la bajada.

 

Reponemos fuerzas en San Casiano, unas bajadas por sus pistas y nos vamos a disfrutar de La Gran Risa por sus dos vertientes: la roja y la negra, por la que han bajado los mejores esquiadores de Copa del Mundo y, claro, nosotros no queremos ser menos, por si queda alguna duda las repetimos un par de veces. Vamos volviendo por los dominios de Alta Badia hasta llegar a Corvara.

Mientras unos se van al spa, otros nos vamos de compras y a tomar un vino. Un poco de tertulia después de la cena y a dormir.

Distancia esquiada:50,7 Km Total: 85,0 - Desnivel:7.876 - Tiempo: 07:03

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5º día – Kronplatz o Pla de Corones.

Kronplatz es una estación fuera del circuito de la Sella Ronda. Se encuentra a unos 20’ minutos en coche desde Corvara, también está conectada gratuitamente por el “Connecting Skiers”. Es una estación con varias vertientes desde su cima, desde elle se puede descender hacia Brunico, San Vigilio di Marebbe y Valdaora, lo que le convierte es uno de los principales destinos de los Dolomitas, con un panorama de 360 ​​grados.

Aparcamos junto al telecabina Piculin y, para empezar, nos desayunamos su pista, una negra considerada como “migliore pista nera”. La verdad, es muy bonita, larga y de desnivel. Volvemos a subir para dirigirnos a la telecabina que pasa por encima de la población de S. Vigilio di Morebbe. Subimos a la parte más alta de Kronplatz, hasta la campana, cuya cota no supera los 2275 m de altitud, pero con varias pistas azules, rojas y negras que descienden hasta los 950 m de altitud, lo que cada bajada es de más de 1300 m de desnivel. No me puedo decantar por ninguna pista en especial para deciros cuál me gusto más, pues todas tienen un encanto especial, desde la Sylvester hasta la Hinterberg, o la Atomic Arena, incluso la Miara. Cualquiera. De verdad, los que no la conozcáis tenéis que descubrirla.

 

De vuelta a Corvara hay que cambiarse rápido, compras y spa. Mañana más.

Distancia esquiada:56,3 Km Total: 99,0 - Desnivel:11.500 - Tiempo: 07:28

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6º día y último – Alta Badia (La Crusc).

Es el último día de esquí y “queremos” tomarlo con calma. Un último café macchiatto en Snack Bar Corf, frente a la telecabina Boé, donde subimos y hacemos un largo recorrido por Alta Badia, desde Vallon a Passo Campolongo, descenso por la Pralongia, por La Gran Risa a la población de La Villa y desde aquí, por varios remontes llegamos la población de Badia. Una nueva telecabina nos lleva hasta La Crusc. Esquiamos por sus pistas y comemos en la terraza del refugio, junto a la ermita de la Santa Croce, con el excelso paisaje que nos rodea. Para que no se enfríe la comida tenemos que comer rápido, las birras no tienen problema con la fría temperatura. Después de haber disfrutado de la pitanza iniciamos el regreso hasta nuestro lugar de partida, eso sí, recorriendo pistas por las que no hemos deslizado estos días atrás.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llegamos al apartamento, nos cambiamos, compras de última hora, hacer el equipaje y dejarlo cargado en el coche para salir a primerísima hora.

Distancia esquiada:44,2 Km Total: 76,2 - Desnivel: 7.468 - Tiempo: 06:17

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7º día y último – El viaje 

El madrugón no te lo quita nadie, ni siquiera después de haber dormido poco. A las 5:30 abrimos la puerta del edificio y nos encontramos con más de 15 centímetros de nieve recién caída. Pensamos en los más de 2100 metros del Passo Gardena que tenemos que superar, pero las cuatro ruedas de nieve y la tracción total nos dan la tranquilidad necesaria para subir y bajar hasta enlazar con la autopista.

Una vez en la autopista, la lluvia nos acompaña sin descanso, a ratos con una intensidad que obliga a aferrar el volante con fuerza. En el tramo final de Francia camino de Vitoria, se suma el viento, que no ayuda precisamente. El viaje se hace largo, muy largo, y por momentos tedioso, pero forma parte del ritual de despedida de los Dolomitas: siempre cuesta irse.

Si habéis llegado hasta aquí, GRACIAS. Brindamos por vosotros… y esperamos vuestros comentarios, que leerlos nos da casi tanta alegría como un día de sol y nieve polvo.

Ah, y por cierto… me podéis seguir en Instagram (Esquí-Ando con Tònho). Prometo no subir demasiadas fotos de nieve, solo las justas para dar un poquito de envidia sana.

 

 

 

 

 

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